El 12 de febrero de 2025 el equipo de Latitud presentó los resultados de su último trabajo de investigación sobre el secado de arroz, un proyecto desarrollado en el marco de su Programa Arroz, con financiamiento del LATU.
Esta investigación tiene como objetivo apoyar a la industria arrocera nacional mediante la optimización de esta etapa central del proceso productivo, un factor clave para mejorar su eficiencia y rentabilidad.
La presentación se llevó a cabo en una reunión virtual que contó con la participación de representantes de las empresas SAMAN, COOPAR, Casarone y Adecoagro, junto con autoridades de la Gremial de Molinos Arroceros y el equipo técnico de Latitud, liderado por la Dra. Ing. Quím. Laura García. Durante el encuentro, se compartieron los avances obtenidos, que ya están generando un impacto significativo en el sector.
La respuesta del secado depende de la variedad
Uno de los hallazgos más importantes de la investigación es que el proceso de secado no impacta de la misma forma en todas las variedades de arroz. Este factor incide directamente en el rendimiento industrial, el perfil sensorial y las características culinarias del arroz.
Los resultados obtenidos a escala de laboratorio muestran que el arroz de diferentes variedades responde de manera particular a las condiciones de secado, lo que resalta la necesidad de personalizar los parámetros de secado para cada tipo de arroz. Esto resulta fundamental para maximizar el rendimiento industrial y, a su vez, mejorar la calidad del producto final.
Un avance que va del laboratorio a la industria
A partir de esta evidencia, es posible validar los resultados obtenidos en el laboratorio a escala industrial. Con el respaldo del Programa Arroz de Latitud, se desarrolló de un programa de secado adaptado a las necesidades específicas de la variedad de arroz más cultivada en Uruguay.
En este sentido, una nueva metodología de secado basada en estos datos no solo contribuye a mejorar el rendimiento, sino también a optimizar el tiempo del proceso, un factor clave para reducir costos y aumentar la rentabilidad industrial. Estos avances contribuyen, además, a la sostenibilidad del sector arrocero.
La colaboración entre la ciencia y la industria es esencial para el avance de la productividad agrícola. Esta investigación es un claro ejemplo de cómo la innovación científica puede generar un impacto directo y positivo en la optimización de los procesos industriales.
